COVID-19:
El día después

Damos ya los primeros pasos en nuevo escenario en el que quedan reflejadas algunas claves que no podemos olvidar.

La primera, sin duda, que el sector ha sido capaz de actuar de forma ejemplar, para asegurar el mantenimiento y la construcción de infraestructura esenciales durante la crisis sanitaria, mostrando la capacidad de trabajar unidos frente a una amenaza global.

La realidad que ahora vivimos nos demuestra que la crisis económica que surge tras la crisis sanitaria, afectó, en un primer momento, a los profesionales de la reforma y la rehabilitación debido a restricciones en edificios habitados, pero con total seguridad, estos mismos profesionales están también entre los primeros que comienzan a dar respuestas a las nuevas necesidades surgidas tras la crisis sanitaria.

No puede dejarse pasar la ocasión de destacar la capacidad de adaptación como un valor esencial. Junto a las medidas de seguridad implantadas en el trabajo, el profesional debe hacer frente a muchos cambios.
La situación de muchas empresas que en su momento se acogieron a ERTEs (aproximadamente un 30% de las empresas) presenta un futuro cargado de incertidumbre, una incertidumbre que sólo puede desaparecer si se consigue asegurar un plan de recuperación específico que permita una rápida activación de todo el sector.

Tal y como señalan algunas encuestas hechas públicas en las últimas fechas, los principales problemas planteados por las empresas y profesionales de la instalación son, por este orden:

• Incertidumbre sobre la reacción del mercado.
• La necesidad de medidas económicas efectivas y rápidas que dinamice y apoyen las empresas.
• Preocupación por el incremento de la morosidad.

Frente a esta realidad, se comienza a señalar varias oportunidades que puede marcar la diferencia del sector de la instalación frente a otros entornos productivos. El primero de ellos, la certeza de que ha calado en el subconsciente de la población; la importancia de volver a la actividad con las medidas preventivas adecuadas, aspecto para el que, la seguridad y la climatización de edificios es pieza clave. En la actualidad, salvo los centros hospitalarios, hostelería y un reducido número de empresas, los aspectos relacionados con la climatización eran los grandes olvidados. Hoy esa realidad va a cambiar drásticamente.

El segundo aspecto a destacar, viene marcado por la voluntad de las grandes compañías de avanzar a modelos de producción más sostenibles un cambio de criterio importante a la hora de valorar la integración de procedimientos vinculados al aislamiento, la reducción de emisiones y el ahorro energético como un nuevo modelo productivo que aporta valor añadido y sobre el que además se cuenta con la convicción y apoyo institucional para la transformación de actuales modelos energéticos a nuevas fuentes apoyadas en el uso de energías renovables.

Ambos factores implican directamente al sector como herramienta para el cambio, un cambio que supone una auténtica oportunidad para nuestra actividad.

Una nueva variable a incluir en esta ecuación, es el anuncio del Gobierno de impulsar un programa de ayudas a la rehabilitación de viviendas estructurado en dos dimensiones; por un lado, abordará la rehabilitación por parte de particulares y empresas y, por otro, incluye la regeneración y la renovación «a gran escala y de manera integral» de viviendas, un importante impulso al sector con el que comenzar esta nueva andadura.